Fabián Bielinsky: El viejo «Nuevo cine argentino»

Fabián Bielinsky: El viejo «Nuevo cine argentino»

Detrás de todo gran actor, hay un director que lo eligió, pensó y encuadró para su personaje. Ricardo Darín es un actor prestigioso que fue dirigido por varios directores: uno de ellos fue Fabián Bielinsky. Hace once años, el 28 de junio de 2006, este cineasta fallecía a los 47 años pero no sin antes dejarnos dos películas emblemáticas a la historia de nuestro cine: Nueve reinas (2000) y El aura (2005). En esta nota queremos recordarlo y para quien aún no lo conoce, esta es su oportunidad.

Fabián Bielinsky es considerado un cineasta clásico de nuestro cine. Si bien tiene sólo dos films realizados, su ópera prima ‘Nueve Reinas’ fue versionada por el cine estadounidense, aunque por una cuestión lógica no tuvo el mismo éxito que el obtenido en nuestro país. Su segunda película, ‘El Aura’, recibió varios premios, entre ellos seis Cóndor de Plata. Luego de consagrarse de tal manera, el director falleció repentinamente en la ciudad de San Pablo, Brasil, donde había viajado para filmar una publicidad.

En el 2000, año de estreno de ‘Nueve Reinas’ y en plena crisis económica de Argentina, estaba en auge el fenómeno llamado Nuevo Cine Argentino. Se trataba de un cine independiente porque funcionaba por fuera de los circuitos oficiales y comerciales. Se financiaba por subsidios, becas o premios que ganaban sus creadores, o sencillamente por un productor buena onda que les diera el dinero –y la confianza- para salir a rodar. Se grababa en los tiempos libres del equipo. Es decir, si todos tenían libre un fin de semana se aprovechaba ese tiempo para rodar. A veces, el Nuevo Cine Argentino es comparado con el neorrealismo italiano por lo mundano y ordinario de sus historias, por el equipo técnico usado, por los actores que convocaba y hasta por la elección-duración de planos y técnicas de montaje que contiene en la narración de sus films. Así nacieron películas como ‘Pizza, Birra, Faso’ (1997) de Israel Adrián Caetano y Bruno Stagnaro y ‘Mundo Grúa’ (1999) de Pablo Trapero.

Ya lo dijo Andrés Di Tella, fundador del BAFICI, cuando definió al Nuevo Cine Argentino como “un cine que dialogaba con el mundo” porque básicamente reflejaba la cotidianeidad de un posible espectador. Con medios de producción escasos, estéticas y narrativas diferentes a las del cine industrial hegemónico de la época, ofrecían una nueva percepción del mundo. Con esta forma de incorporar lo real en un film, se creó también una nueva cultura de la imagen y del consumo del cine nacional.

En este contexto, Fabián Bielinsky comienza a formarse como cineasta. Estudió en el Centro Experimental de Realización Cinematográfica, hoy Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), del INCAA y realizó los primeros cortometrajes de su carrera: una adaptación del cuento Continuidad de los Parques de Julio Cortázar y otra de La Espera, de Jorge Luis Borges. Luego, se dedicó a la publicidad y llegó al largometraje como asistente de dirección de grandes cineastas: Carlos Sorín, Daniel Barone y Fernando Spiner, entre otros.

Aunque el mismo Bielinsky durante su carrera no se haya considerado un exponente de este Nuevo Cine Argentino, ‘Nueve Reinas’ fue un proyecto que no conseguía financiamiento y, de hecho, fue rechazado en un principio por Patagonik Films, la productora que terminó haciéndose cargo luego de que el guión ganara el concurso de “Nuevos Talentos” organizado en 1998 como respuesta a este fenómeno del Nuevo Cine. Con este reconocimiento, Bielinsky pudo -al fin- salir a filmar.

La película está repleta de planos secuencia, la acción transcurre a lo largo de un día y la mayoría de las escenas son en exteriores reales. Estas características se debían en un principio a la austeridad con que el director utilizó el financiamiento y por otro lado, al clima que quiso darle a la narración. Un policial que cuenta el encuentro, creemos fortuito, de dos estafadores que caminan las calles de la ciudad de Buenos Aires en la época de mayor crisis del país hasta que les surge una oportunidad, “una en un millón” como dirá uno de los personajes. Los actores elegidos para los papeles protagónicos fueron, nada más y nada menos que Ricardo Darín y Gastón Pauls. Grandes estrellas del cine nacional. Si bien la trama es simple, es una de esas películas que cuando uno vuelve a verlas ya no es lo mismo. La vuelta de tuerca que tiene la película es lo que termina de atrapar al espectador, es decir, hasta el final.

Su segundo trabajo, ‘El Aura’, es un film de un nivel más sofisticado donde el clima -más oscuro y directo que su predecesora- se crea a través de la locación donde fue filmada, mediante el sonido de ese ambiente, la fotografía y la música que tiene. Esta nueva forma de policial, más detallista, si bien no tuvo el mismo éxito en las salas de cine, reafirmó su prestigio como guionista y realizador. El mismo Darín dijo, refiriéndose a Bielinsky: “Los buenos directores tienen la capacidad de contenerte, para después empujarte a que te atrevas a algo que no hiciste”.

Dos películas fundamentales del cine nacional que originaron el dicho «no parece cine argentino». El “viejo” Nuevo Cine Argentino tuvo un antes y un después (y creo que la carrera de Darín también). Un antes y después de ser retratados con esa capacidad única de Fabián Bielinsky.

Para recordarlo en toda su esencia, les compartimos su primer cortometraje, realizado en el Centro de Experimentación y Realización Cinematográfica.

Ariana Osuna Vargas
a.osunavargas@magoyaproducciones.com

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