Del libro a la pantalla grande: ‘Aballay, el hombre sin miedo’

Del libro a la pantalla grande: ‘Aballay, el hombre sin miedo’

Estamos llegando al fin de semana y, si te quedás en tu casa, ver una película siempre es más que un buen plan. Hoy te proponemos un 2×1. Sí, tal como leíste. Te recomendamos «Aballay, el hombre sin miedo», un film de Fernando Spiner basado en el cuento del escritor Antonio Di Benedetto.

El cine argentino durante su época de oro (entre la década 1930 y 1950) tuvo un género autóctono y que nos dejó grandes obras: El género Gauchesco (o, como se lo llama ahora, “western argentino”), donde se destacan títulos como «La Guerra Gaucha» de Lucas Demare o «Malambo», dirigida por Alberto de Zavalía. Fue tanto el éxito que esta forma de hacer cine logró atravesar el continente hasta llegar a oídos de algunos productores yanquis, quienes explotaron al hombre de nuestras pampas con películas como «The Way of Gaucho» del año 1942. Varios títulos más inundaron con el pasar de las décadas las salas argentinas, hasta que progresivamente, el gaucho dejaría de galopar por la gran pantalla.

Luego de esta breve (muy breve historia del «western argentino» dentro de la filmografía nacional) saltamos al siglo XXI, más precisamente al año 2010, año en el que el guionista, productor y director Fernando Spiner («La sonámbula», «Recuerdos del futuro» y «Adiós, querida Luna», solo por nombrar algunas de sus realizaciones) decide filmar «Aballay».

Fernando decide devolver la gloria a ese género, desterrándolo del olvido y lo hace con una nueva obra basada en el cuento del escritor argentino Antonio Di Benedetto. En su adaptación, nos presenta a Aballay, un gaucho con todas letras pero que no es un héroe. Él es un cuatrero y un delincuente jefe de una banda de forajidos, que tras asaltar una carroza y cortarle el cuello brutalmente al último pasajero, descubre oculto en un cofre la mirada inocente del hijo de aquel hombre que acaba de ejecutar. De allí en más, acongojado por la culpa, comienza un largo camino en busca de redención, jurando estar eternamente montado a su caballo (sí, tal como aquellos monjes cristianos de la Orden de los Estilistas que pasaban su vida en penitencia sobre la cima de una columna).

Aballay es un antihéroe más cercano al Spaghetti Western que al “vaquero norteamericano». Pablo Cedrón (quien nos dejó físicamente el pasado primero de noviembre) lo interpreta de manera genial. En otras palabras, logra componer junto con el director un hombre reflexivo con un pasado que quiere dejar atrás y que se ha convertido en un santo popular.

«Aballay, el hombre sin miedo» es un drama pero a la vez es un film épico donde se cruzan historias de venganza con el contexto histórico-político de finales del siglo XVIII y, sobre todo, es una obra que alinea perfectamente música, locaciones e historia. Spiner hizo justicia al género gauchesco y quizá sea este el puntapié para que nuestro cine empiece a producir más obras similares, con historias interesantes y de las que puedan surgir productos cinematográficos de alta calidad.

Jorge Gimenez

j.gimenez@magoyaproducciones.com

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